Qué es el coaching ontológico

El Coaching Ontológico es una dinámica de transformación mediante la cuál las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de ESTAR y SER en el mundo. Uno de los postulados que lo caracterizan es que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que por medio de él se genera o crea la realidad. En un proceso de Coaching Ontológico el crecimiento ocurre en el dominio del SER, a través de un aprendizaje transformacional que cuestiona, con respeto, los modos tradicionales de percibir e interpretar; donde las personas y los equipos cambian sus patrones de conducta y comportamiento habituales, y comienzan a operar con mayor creatividad, protagonismo y proactividad; generando competencias emocionales, del hacer, del pensar y de la comunicación.Metas y coaching terapia para la Mujer

El Coaching Ontológico es un proceso liberador del sufrimiento y de las creencias condicionantes que nos limitan. Nos conecta con nuestros recursos y con nuestra capacidad de intervenir, logrando mayor bienestar y efectividad en la consecución de los resultados que nos importan. El Coaching Ontológico desarrolla la actitud y la aptitud para generar nuevas ideas, para crear nuevas posibilidades, para descubrir nuevos significados, para inventar nuevos caminos, para encontrar nuevas conexiones, ya sea en el nivel individual o en el social. Es poder “soltar” lo seguro-conocido, para iniciar un “viaje” a la región de lo “aún no explorado”, para atreverse a diseñar un porvenir acorde a nuestras inquietudes.

La palabra “Coaching” significa “entrenamiento” y viene del ámbito de los deportes, donde el coach es el que apoya a la persona o equipo a lograr el nivel de desempeño al que quiere llegar. “Ontología” es una parte de la filosofía que se define como la Ciencia del Ser. O sea, literalmente, Coaching Ontológico significa «entrenamiento en el Ser». El Coaching ontológico se apoya en una forma de entender al hombre que es la ontología del lenguaje, que entiende al hombre como cuerpo, emoción y lenguaje. ¿Cómo te hablas? ¿cómo hablas con los demás? ¿cómo hablas con el universo?.

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El Coach ontológico no le dice a las personas lo que tienen que hacer, no presiona, ni aconseja, ni recomienda, sino que respetuosamente revisa sus modelos mentales para desarrollar una nueva mirada que permita el descubrimiento de nuevas acciones y posibilidades, y acompaña en el diseño de acciones que faciliten esto. Explora, hace preguntas, ofrece interpretaciones generativas, desafía respetuosamente sus modelos mentales, para desarrollar una nueva mirada que permita el descubrimiento de nuevas acciones y acceso a los resultados buscados. 

Muchas veces sufrimos crisis y experiencias que nos sobrepasan y a las que no sabemos cómo responder. El coaching ontológico logra desbloquearnos, mostrar caminos que no éramos capaces de ver, mostrarnos posibilidades que antes no veíamos. También nos conecta con el inmenso poder transformador que poseemos dentro de nosotros. El coaching ontológico te ayuda a ver lo que no ves, para actuar de una manera que hoy no puedes.

De esta experiencia sales con la sensación de que no eres la misma persona que antes, se modifica tu Ser y te transformas, y estás en mejores condiciones de transformar tu mundo y resolver los problemas que afrontas de una manera totalmente diferente. Es una manera de aprender del mundo; no desde afuera, como solemos hacer, sino desde el mundo interior, del mundo de las emociones. Eres consciente de tu participación en la construcción y cocreación de la realidad que percibes. ¿Quién eres? ¿Cómo te relacionas con lo que te pasa, contigo mismo, con los demás? . En el coaching ontológico la realidad es igual a la suma de los hechos más las interpretaciones.

A través del manejo de las acciones de una persona, el coaching ontológico logra ampliar su visión y el individuo se transforma en un observador diferente, que interpreta la realidad de una manera diferente, cambiando también su análisis de las cosas. Los cambios sólo se logran haciendo cambios en nuestro lenguaje y emociones. Una nueva forma de interpretación requiere de un aprendizaje transformacional u ontológico. Al analizar mi rango de interpretación aparecen nuevas acciones posibles que antes no existían.

Existen tres dominios principales del ser humano: corporalidad, emocionalidad y lenguaje (mente, pensamiento). El ser humano es una coherencia entre estos tres dominios, si cambio uno de los tres, cambian nuestro ser y permite lograr nuevos resultados, lo mismo sucede con las relaciones y sistemas.

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DOS PRINCIPIOS DEL COACHING ONTOLÓGICO:

1) No sabemos cómo las cosas son, sólo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos. (Rafel Echeverria)
2) Los seres humanos no disponemos de mecanismos biológicos que nos permitan tener percepiones de cómo las cosas son (nuestras percepciones son limitadas, percibimos desde un punto de vista determinado y con condicionamientos).

Esto no quiere decir que no tengamos acceso a la realidad; las cosas que están, existen; pero no podemos conocerlas independientemente de nosotros, de quién las está observando; no podemos separar al observador de lo observado, porque cada uno interpreta su realidad a su manera; cada uno con su historia, sus modelos mentales, vive en su realidad y la interpreta de un modo diferente.

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Todo tiene que ver con la percepción. Si aumentamos nuestro campo de percepciones, ampliamos nuestro campo de acciones. Percibimos a partir de la persona que estamos siendo, y la persona que estamos siendo es una coherencia entre tres partes.

Tenemos diferentes perspectivas acerca de un mismo hecho, y esto es así porque nuestra experiencia está filtrada por nuestros sistemas de creencias, por nuestros modelos mentales.Los modelos mentales forman parte de nuestra existencia. Operan permanentemente en cualquier ámbito de nuestra vida, condicionando nuestras percepciones. Sobre esas percepciones habrá interpretaciones y éstas, a su vez, definirán acciones.

Toda acción resulta del tipo de observador que cada uno es. De acuerdo con el sentido que le demos a una situación, actuaremos de una u otra manera. Esa acción nos aproximará a un resultado que puede coincidir o no con los objetivos propuestos. La tarea del coach consistirá en ayudar al coachee a aprender a ser un observador diferente.

El observador que somos esta constituido por una combinación del estado de ánimo en el que nos encontramos, más el cuerpo disponible que tenemos para la acción, más la conversación (interna o externa) que tenemos. El coaching interviene sobre uno de estos tres dominios;cuando cambia uno de los dominios, cambian los otros también.

La corporalidad influye. La intervención en la corporalidad también afecta lo emocional y también afecta los pensamientos, las interpretaciones. Existen distintas interpretaciones frente a un mismo hecho, que se mueven dentro de un rango de percepción. Vamos a ver una nueva visión si primero soltamos la que teníamos previamente. Según lo que yo veo, hay ciertas acciones que tengo disponibles. En la vida cotidiana no preguntamos lo que estamos viendo, directamente pasamos a proponer acciones y discutimos sobre esas acciones, pero no nos preguntamos qué estamos mirando, asumimos que los dos estamos mirando lo mismo. Vemos lo que vemos en base al observador que estamos siendo.

El Coaching Ontológico se orienta al logro de resultados extraordinarios, con efectividad y bienestar; sin embargo, el foco del coaching es la persona, el ser humano, y no el resultado o el efecto. Lo visible (el efecto) es lo que se percibe y, al mismo tiempo, oculta la importancia de lo invisible (la causa o el contexto). Por ello, desde siempre, las personas, seducidas por el resultado, pierden de vista la infraestructura y el proceso que son pre-condición para obtenerlo. La paradoja es que para conseguir un resultado, es necesario primero comportarse de tal manera que se produzca ese resultado. Y para comportarse de tal manera, es necesario primero ser el tipo de persona (equipo u organización) capaz de comportarse así. No hay, en definitiva, ocupación más práctica y efectiva que prepararse para ser la persona capaz de comportarse de la manera requerida para producir los resultados deseados.

 Al concentrarse en el Ser, la persona se vuelve mucho más flexible para modificar su hacer, y por lo tanto su obtener. Igualmente, al concentrarse en sus valores fundamentales, una organización se vuelve mucho más flexible para modificar sus estrategias y como consecuencia, sus resultados. Esta flexibilidad no es simplemente una buena idea; en un mundo en permanente cambio es un requerimiento vital para la supervivencia.                                                                                            proverbio chino terapiaparalamujer.com Créete Créate

APRENDIZAJE

Tal vez, y paradójicamente, algunos de los ámbitos donde más podemos aprender son aquéllos donde accionamos diariamente. Respirar, caminar, comer, hablar, escuchar, coordinar acciones con otros. Son competencias básicas para vivir, que hemos aprendido desde los primeros momentos de nuestra vida. ¿Cuánto tiempo hace que no las revisamos? Probablemente creemos que porque lo hacemos cotidianamente, sabemos hacerlo. Pero, por ejemplo, ¿cómo está tu postura corporal en este momento? ¿estás sentada, relajada, con la columna recta? o ¿hay tensión en tus hombros? ¿estará tu cabeza inclinada hacia adelante?¿cómo están tus brazos y tus manos?. Pasando a otro ámbito:¿cómo son las conversaciones con la gente que te rodea? ¿son conversaciones efectivas? ¿hay conflicto, rechazo, tensos silencios? ¿cómo son tus conversaciones personales contigo misma?.

El primer paso para poder aprender es detectar el ámbito donde nuestra capacidad puede ser mejorada, tomar conciencia de la brecha entre nuestra competencia actual y la competencia posible y/o deseada en dicho ámbito. Vale entonces preguntarnos :¿en qué ámbitos de mi vida no estoy siendo consciente de una posibilidad de aprendizaje?, ¿en qué áreas que aún no estoy viendo puedo mejorar, aprender nuevas posibilidades?.

 

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¡Qué difícil es aprender algo nuevo, cuando no damos (o no nos damos) permiso para equivocarnos! ¡Qué difícil es aprender algo nuevo, cuando pretendemos saber todo! Y… ¡Qué difícil se hace vivir en este tiempo de cambios, con esta dificultad para aprender!. Como adultos, estamos habituados a aprender nuevas técnicas, nuevos conocimientos, nuevas disciplinas. Sin embargo, muchas veces, al llevar estos conocimientos a la experiencia, a la vida cotidiana, suceden cosas distintas de las que esperábamos. Y los resultados que pretendíamos obtener, no llegan. Se nos dificulta llevar a la acción, incorporar en nosotros dicho aprendizaje.

En esta época vivimos en una tendencia a buscar el “cómo hacer” determinada cosa, en buscar “la receta” y muchas veces nos olvidamos del “quién hace”. Antes de preguntarnos ¿cómo se hace?, poder preguntarnos ¿quién estoy/estamos siendo? ¿Qué estoy/estamos viendo? ¿Qué es lo que NO estoy/estamos viendo? ¿Cuáles son mis/nuestras expectativas? ¿Cuáles son mis/nuestras dificultades? ¿Qué me/nos pasó en una experiencia anterior ¿Cuáles son mis/nuestras tendencias? ¿Qué costos estoy/estamos dispuestos a pagar?

Tanto en el ámbito personal, como en el familiar, empresarial y social, la posibilidad de lograr los resultados que nos importan dependen de las acciones que realizamos. Lo que a veces olvidamos es que no hay acción sin actor, no hay acción en abstracto. La acción, y por ende el resultado a producir, depende enteramente de quien la lleva a cabo.verdades-creencias-conocimiento CRÉETE CRÉATE

El aprendizaje no es sólo una manera de incrementar nuestras competencias, nuestra capacidad de acción. Es también una acción en sí misma, que requiere de competencias propias. Hasta ahora, el énfasis estaba puesto en las acciones que se aprendían, pero escasamente en las acciones que aseguran aprendizajes eficaces. Se nos enseña muchas cosas, pero no se nos enseña a “aprender a aprender”.

Para lograr una mayor efectividad y bienestar es preciso cuestionar las antiguas formas de pensamiento, para aprender cómo practicar “un nuevo juego”, cómo ampliar la capacidad de “ver” y pensar, cómo generar nuevas posibilidades de acción, y obtener resultados que, previos a la intervención de coaching ontológico, podrían haber sido impensables.

Recopilación de Rafael Echeverria y Julio Olalla

Coral Vegas

Salamanca (España)

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