A quién me dirijo

Me dirijo a todas las mujeres en edad madura que deseáis recuperar la salud perdida o vuestro bienestar  emocional o mental y necesitáis apoyo para superar este proceso. Las mujeres, cuando llegamos a cierta edad, empezamos a sufrir transformaciones físicas y psíquicas.  Avanzados los 30  años, aparecen las primeras crisis existenciales y vitales, el mundo no es como lo habíamos soñado, a veces nos fallan los afectos, comienza la evaluación de las metas conseguidas y las no conseguidas.


El cuerpo empieza a sufrir los primeros cambios, se empieza a dejar atrás la juventud para abrir una nueva etapa; tan hermosa o más que la anterior, pero que en muchas ocasiones no somos capaces de apreciar, y sólo miramos atrás recordando el paraíso perdido. Aparecen las primeras canas, las primeras arrugas. Las decepciones sentimentales, con la pareja, con los amigos. Las responsabilidades con los hijos, los problemas económicos. Nuestro cuerpo ya no está tan joven, ya no somos tan ágiles, empiezan los dolores, ya no memorizamos tan rápidamente como cuando teníamos veinte años. A veces, nos sobrevienen enfermedades difíciles. 

Mujeres Klim terapia para la mujerComienzan los interrogantes sobre nuestra vida, los arrepentimientos. Las expectativas que nos marcamos un día y que no logramos, los trenes que no cogimos y dejamos atrás, lo que hicimos y no deberíamos haber hecho… Llega la frustración, el desencanto. Miramos hacia atrás como si todo estuviera perdido, como si ya no hubiera tiempo, como si ya fuera tarde,… “Ya ¿Para qué?”-nos decimos-. “¿Para qué volver a empezar, volver a estudiar? ¿Cómo, con esta edad, voy a encontrar otro trabajo?”.

Pues es  en este período cuando la mujer tiene su máxima productividad, especialmente en el terreno intelectual y creativo, y es el momento en el que se consigue la plena autorrealización. En esta edad se da la oportunidad del cambio positivo, de reinventarse. Se caracteriza por un nuevo esfuerzo en la búsqueda de una nueva identidad. La madurez es la etapa de la realización plena del potencial humano; y al armonizar la personalidad con la experiencia, se llega al pleno funcionamiento. Es por esto que no debemos dejar pasar nuestra oportunidad de alcanzar nuestro máximo potencial. A veces el proceso es doloroso, porque debemos dejar atrás pautas, comportamientos caducos que ya no nos sirven; otras veces relaciones con las que ya no tenemos nada en común, trabajos, roles…; superar enfermedades difíciles  que nos llenan de miedos… Es una metamorfosis compleja, dura, dolorosa, pero que puede llegar a ser muy enriquecedora. ¡Cuando la crisálida se abre, surge la más bella mariposa!. Estar acompañadas en este proceso por un terapeuta que nos aporte fuerza y nos encienda una luz en nuestro camino, hace que este proceso se convierta en un descubrimiento, en un viaje, el camino a Itaca.

Es la reorganización de la identidad, es el llamado proceso de individuación (Jung), y la mujer se vuelca hacia su potencial interno. Se produce un mayor conocimiento del Ser y se integran los nuevos aspectos a la personalidad. Se toma contacto con los aspectos inconscientes y desconocidos de la personalidad, (a veces luces, a veces sombras). Este proceso desarrolla la capacidad de aceptar el paso del tiempo, las frustraciones, y genera mucha confianza en los recursos internos (se es capaz de tolerar y superar cosas que antes no se creía posibles).

Si logramos integrar ciertos aspectos de la personalidad (arquetipos), como por ejemplo, las máscaras que nos hemos puesto a lo largo de nuestra vida con el fin de que nos quieran y nos acepten; o lo oculto, lo no expresado, lo no manifestado (nuestra sombra)…; Y lo aceptamos, lo reconocemos, lo integramos,  se logra una expansión de nuestro ser y del conocimiento. Se tiene una visión más realista de la vida, se es capaz de ejercer un dominio activo sobre el mundo. Se viven procesos de duelo (cómo era antes, cómo soy ahora, qué me queda por vivir). Las relaciones con el mundo externo se hacen más selectivas.  Se pueden vivir estados emocionales sin desbordarse ni perjudicar a los demás. La personalidad presenta unidad, consistencia, armonía de los rasgos. Con la experiencia se logra una mayor integración del conocimiento. 

El envejecimiento de los padres produce un cambio de papel (la mujer toma el rol que antes correspondía a los padres). Debe aceptar que los padres son débiles, vulnerables y que se pueden morir en cualquier momento. La inversión de roles implica desarrollar una herida por la identificación con los padres que ya no están bien. En muchos casos, las mujeres tienen que hacerse cargo de sus cuidados, con los consiguientes problemas personales y emocionales. Debe aceptar la muerte de los seres queridos.

Con los hijos, la relación es más horizontal. La madre debe promover la autonomía y la independencia de los hijos y asumirla. Su función será orientar y guiar, respetando la autonomía, muchas mujeres no lo aceptan. Los hijos se marchan de casa y muchas madres sufren el síndrome del nido vacío, sienten soledad, abandono. La mujer se enfrenta a la posibilidad de ser superada por los hijos asustándose por la “pérdida del rol”. También se sufre al saber que ya no es fuente de identificación de los hijos; los hijos reconocen los defectos de la madre y los critican abiertamente, la mujer debe tolerar ser objeto de evaluación.

Mujer en plenitud terapia para la mujer coaching

En cuanto a la pareja, se requiere un reordenamiento de la vida matrimonial cuando los hijos comienzan a marchar de casa. Ahora se pueden abordar temas que antes no se podía por dedicación a los hijos, por lo que surgen conflictos que estaban latentes a lo largo de la vida de la pareja, y no se habían resuelto por alguna razón. El hecho de pasar más momentos juntos, produce dificultades en la relación diaria, y eso requiere un sistema diferente que permita un acomodo real. En muchas ocasiones, estos conflictos no se superan y se producen separaciones matrimoniales.

Aparece la conciencia de la muerte personal. Se genera una adaptación en la proyección de metas, haciendo un análisis de los proyectos pasados y futuros. Pueden surgir problemas de autoestima y vergüenza por los cambios corporales. Físicamente, a partir de los 45 años, muchas mujeres viven la menopausia. Se da la pérdida de la capacidad reproductora: mal genio, labilidad, falta de energía. Desajuste en relación al equilibrio anterior. Sintomatología física (cambios) y psicológica: “me estoy poniendo vieja, ya no puedo tener más hijos”. La mujer va a vivir mucho más aceptadamente la vejez, siempre que no haya centrado su autoestima en el atractivo físico.

En el ámbito laboral se perciben limitaciones de los proyectos personales hacia atrás y hacia el futuro (“queda poco tiempo”). Se teme a la competencia de las generaciones nuevas. Al hacer la revisión, la mujer toma conciencia de cuáles son las metas que se realizaron y cuáles no, qué proyectos le gustaría realizar y cómo llevar a cabo estos planes y proyectos.

En definitiva, se produce una reorganización o reestructuración de la identidad: redefinición de la imagen corporal, de las relaciones con los padres, los hijos y la pareja, evaluación de los planes que se proyectaron desde la adolescencia, reconocimiento de que queda menos por vivir, lo que genera cuestionamientos acerca de lo que se ha hecho y lo que queda por hacer. Es muy importante tratar de reorientar creativamente la energía para plantearnos nuevas metas. Los terapeutas debemos entonces ayudar a potenciar habilidades y a asumir defectos como una parte más de nuestra personalidad, a reconocerlos. 

Eduardo Galeano en terapia para la mujer


Mujeres Klim flores de Bach para la mujerPara aquellas mujeres que hayáis decidido volver a empezar,  que os habéis propuesto salir adelante en un proceso difícil de vuestra vida, (una enfermedad, una muerte, una separación, un despido…).  Si queréis alcanzar nuevos logros, nuevas metas, mi compromiso como terapeuta, es acompañaros en vuestro proceso. Ser la antorcha que alumbre vuestro camino. Las esencias florales serán vuestras mensajeras, vuestras guías, ayudantes en el proceso, compañeras de viaje, amigas, transmisoras de vuestros talentos, portadoras de armonía, tranquilizadoras, descubridoras… Os harán el tránsito mucho más fácil en vuestro resurgir, en vuestro ascenso.


A continuación os hago algunas propuestas terapeúticas de las Flores de Bach:

LA MUJER Y EL COMPROMISO:

Water Violet (Violeta de agua): si la mujer manifiesta un carácter de aislamiento emocional hacia los demás, le cuesta relacionarse y poner en funcionamiento sus habilidades, pese a poseerlas.

Agrimony (Agrimonia): huída de compromiso doble, con los demás y consigo misma. Les gusta estar lo más alejadas posible de los problemas, conducta artificial. Favorece la comunicación profunda con los demás y con uno mismo.

Clematis (Clemátide): mujeres sin interés por el presente, desconectadas. No sienten preocupación por lo que sucede a su alrededor. Mirada perdida. Esperan que el futuro sea mejor que el presente.

Chestnut Bud (Brote de Castaño): mujeres que no aprenden de sus errores. No se autoanalizan y no aprenden las lecciones de la vida. Las mismas situaciones se repiten en su vida.

Wild Rose (Rosa Canina): mujeres apáticas, indiferentes, con inactividad emocional, resignadas con todo lo que les ocurre. Siempre dirán “no vale la pena intentarlo”.

LA MUJER Y LA INICIATIVA:

la vida nos pone oportunidades tanto como para rectificar errores como para tener éxito, solamente debemos confiar en nuestra intuición para tomar la iniciativa en el momento adecuado.

Walnut (Nogal): para tomar decisiones importantes en su vida: rupturas matrimoniales, abandonar un puesto de trabajo… Probablemente la mujer en su interior ya haya tomado la decisión, pero por convencionalismos sociales, inercias, etc., a la mujer le cuesta tomar la decisión.

Cerato (Cetratostigma): le cuesta tomar la iniciativa porque no confía en su intuición. Las decisiones siempre las toman influidas por los demás. Normalmente está al lado de personas dominantes que toman las decisiones por ellas.

Scleranthus (Escleranto): siempre duda. Tiene opinión, a diferencia de Cerato, pero con valoraciones duales. Son incapaces de decidir entre dos cosas. Toman decisiones y después se echan para atrás. Bloqueo de la voluntad.

Mimulus (Mímulo): hay una retracción de la iniciativa por miedo a las dificultades o a los contratiempos, por temor a correr riesgos y aceptar retos, desaprovechan oportunidades. “No sé si puedo”.

Larch (Alerce): no existe la iniciativa. Total inhibición por infravaloración de la mujer. Es la flor del “no puedo”.

LA MUJER Y EL OPTIMISMO:

Gentian (Genciana): para las grandes Metas, pues se encontrará más de un obstáculo. Sirve para el desaliento, ayuda a mantener la firmeza y tener un talante optimista. Para aquellas mujeres que quieren obtener todo muy rápido y se desalientan con facilidad.

Gorse (Aulaga): cuando la mujer sufre de desesperanza o falta de fe para lograr su meta. Cree que ya lo ha intentado todo y se siente hundida, parece que ha claudicado. Es la esencia adecuada para motivar el proceso más que el resultado en sí.

Willow (Sauce): la mujer no se siente satisfecha con el balance de su vida. Se siente fracasada y frustrada, considerándose una víctima del destino. Amargura y resentimiento. Pesimismo, emite energía negativa e intenta aniquilar todo el optimismo. Cree que no puede obtener nada positivo de la vida, debido a causas externas.

Coral Vegas

Salamanca (España)

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